Ada Soriano ofrece Abrazar el vuelo a su padre y a su hermano, presencias que se sienten en cada poema como el leve roce de una mariposa blanca. La poesía se transforma en diálogo y búsqueda, en diálogo y asunción de una ausencia dolorosa contra la que se rebela a pesar de la aceptación. ¿Cómo es posible la muerte en abril? El aliento de quienes faltan pervive en los árboles, en los pájaros, en el río. Memoria y refugio. A los interlocutores padre y hermano, Dios, la Luna, los poetas se dirigen las palabras en trance: Duele, / duele
No se va, / no se va
Recuérdalos, / recuérdalos
Casi somos capaces de advertir el balanceo del cuerpo, de acompañarlo. Convertida en Alma tras el Amado, la voz poética pregunta a las criaturas y espera.
Mª Carmen Ruiz Guerrero