La gordofobia y la violencia estética atraviesan nuestras vidas mucho más de lo que creemos. Aunque tienen un claro sesgo de género, afectan al conjunto de la sociedad y se sostienen sobre un sistema que nos enseña, desde muy pronto, qué cuerpos merecen ser vistos, deseados y aceptados. Alimentar a la bestia es una invitación a mirar de frente ese malestar y entender que no hay soluciones individuales para un problema estructural. Un libro lúcido y necesario que nos ayuda a identificar la violencia que hemos interiorizado, cuestionar los mandatos sobre el cuerpo y abrir camino hacia la aceptación, la diversidad corporal y la transformación colectiva.