Menos mal que a la NOCHE,
Por muy TARDE que se vaya,
Siempre le sigue la MAÑANA.
Chiscano observa, comparte, participa, provoca, toca arrebato y vive la vida, estrujándola para que fluya, a borbotones. Donde otros se arriman a la cuchara lisonjera, Tomás Chiscano coge el cuchillo para diseccionar los sentimientos y mostrar al mundo el resultado de su análisis implacable, porque él no juega a lo políticamente correcto, ni concede a las musas licencia para enmascarar las emociones que quiere compartir. Para bien o para mal, a base de ser diferente, Chiscano nunca fue distinto.
Tomás Martín Tamayo