"Este libro se declara en rebeldía desde el principio, se revuelve contra el vivir inconsciente, adocenado, contra las reglas y convenciones sociales y también contra la tristeza. Con demasiada frecuencia la literatura se entrega al amargor, a las oscuridades interiores de quienes la hacen. Este libro huye hacia el vitalismo, hacia la sed de vida («Llenarme la vida de ti/ vida inconmensurable/ eso quisiera»), precisamente en un tiempo histórico que aparenta querer negárnosla. El buscador de metales es un llamado crítico a reinventarse, una invitación a reconquistar la vida que nos quieren usurpar.