Eira ha crecido ocultando sus dones, y también sus debilidades. Cuando su lugar en el Imperio de Aesnovar se desmorona, se ve forzada a huir a Eakheral, la Corte Cisne. Allí competirá con otras aspirantes para convertirse en la asistente de la futura reina. Eira no solo desea el puesto: lo necesita para seguir con vida. Para lograrlo, deberá acercarse a la heredera al trono, Danayher, que vive tras un escudo de frialdad y autoridad el cual, conforme la selección se vuelve más y más feroz y las intrigas palaciegas aumentan, amenaza con romperse. Si quieren ser dueñas de su propia vida, ambas tendrán que elegir entre el poder y la lealtad.