Sanar es una práctica diaria, no una meta. Los cambios que de verdad transforman tu vida empiezan dentro de ti. Y, para hacerlos posibles, primero necesitas emprender el viaje más importante: el que te lleva a tu interior. Allí descubrirás dos tesoros: el autoconocimiento y la paz interior. Ambos nacen de un equilibrio que también está presente en los cuatro elementos de la naturaleza: fuego, aire, tierra y agua.El fuego es el punto de partida. Representa la ambición, la transformación, la energía y la capacidad de poner límites. Te ayudará a superar el miedo, la incertidumbre y las dudas que aparecen cada vez que decides cambiar. El aire simboliza el movimiento, la libertad y el autoconocimiento. Es el momento de dejar atrás lo que ya no te sirve, avanzar y atreverte a desplegar las alas.La tierra representa la estabilidad, el autocuidado, la constancia y la capacidad de sostenerte. Aquí es donde el cambio echa raíces. Todo el esfuerzo que has hecho empieza a dar fruto, pero tendrás que seguir nutriéndolo para que perdure. El ag