Europa y el conjunto de Occidente, que incluye naturalmente el mundo Iberoamericano, es el espacio del dominio socio-cultural de las fórmulas secularizadoras o laicas. En todo este conjunto parecería a simple vista que las confesiones religiosas han perdido toda su influencia cultural y que sus instituciones y actividades apenas son perceptibles en el espacio público. Sin embargo tal percepción no puede ocultar las diversas formas a través de las cuales algunas confesiones religiosas siguen desempeñando roles de singular importancia. Sin duda la mayor parte de tales roles se desarrollan aprovechando las debilidades estructurales de las sociedades secularizadas y, a este respecto, no faltan quienes hablan de una ?moderna confesionalidad?, que fragmenta el equilibrio de la separación entre religión y política. Las mutaciones sociales que provocan los flujos migratorios, los efectos del mercado global o el uso manipulador qua algunos grupos dominantes hacen de la memoria histórica-religio