En el mundo underground y artístico de Berlín, donde el techno y las drogas palpitan en almacenes atravesados por las guerras del siglo XX, Nila lucha por entender quién quiere ser. Nacida en Alemania y de padres afganos, criada en viviendas públicas cubiertas de esvásticas, magnetizada por la filosofía, la fotografía y el sexo, se mueve en una huida hacia adelante en forma de un Bildungsroman intoxicado y poético. En esta novela, Aber desenreda historias y legados -de gente, lugares y política- con una pluma hábil que respeta y admite la autodestrucción como herramienta efectiva y clara del autodescubrimiento.