El cuidado de los enfermos acompaña a la humanidad desde sus orígenes. Las imágenes más antiguas del arte rupestre, los textos médicos de la Antigüedad y la organización hospitalaria contemporánea dan testimonio de una constante: siempre ha habido alguien dispuesto a aliviar el dolor, proteger la vida y acompañar la enfermedad. A lo largo de la historia aparecen figuras y comunidades que encarnaron esa tarea esencial: las diaconisas del cristianismo primitivo, los parabalani que asistían a los enfermos durante las epidemias, Rufaida Al-Aslamiya y el nacimiento de la enfermería islámica, Beatriz Galindo y el Hospital de La Latina, los enfermeros españoles Andrés Fernández y Simón López, las hermanas de la caridad de San Vicente de Paúl, las órdenes de San Juan de Dios, las enfermeras esclavizadas, Florence Nightingale y la revolución científica, Virginia Henderson y la consolidación profesional. Este libro reconstruye la evolución de una vocación que atravesó milenios marcados por guerras, crisis sanitarias y transformaciones sociales. Un cuidado que pasó de la intuición y la compasión a un saber estructurad