"Se ha repetido hasta la saciedad que hoy es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo, pero ¿realmente es así? Vivimos rodeados de discursos colapsistas (crisis climática, pandemias, amenazas tecnológicas, teorías conspirativas) que alimentan la angustia y el fatalismo de una generación atrapada en el doomscrolling y la desesperanza. Pero ¿y si el apocalipsis no fuera el final, sino el principio de otra cosa?