La poeta es una fingidora, parafraseando a Pessoa. De ahí esta ficción poética con dos personajes y múltiples voces que toman forma de versos. Se trata de dos mujeres que viven encuentros y desencuentros que las marcan con hechos trágicos y con reflexiones profundas.
Las voces de diversos «yoes» se entretejen para recrear sentimientos como el deseo, el amor, la ira, el despecho, la supervivencia, la aceptación, el miedo y la añoranza. Se juega con las personas ficticias y con el yo poético, desde la verdad enmascarada.
Cada poema refleja una serie de instantes en la historia, que a veces se repiten desde una perspectiva diferente para presentar el caleidoscopio que es la vida junto con su reverso, la muerte. Los poemas hacen juegos de espejos entre ellos. Aparecen diversos escenarios simbólicos que son un laberinto.