Juan José Cotilla es un tipo absolutamente mediocre. Tiene cincuenta y cuatro años y trabaja como operario en una planta de reciclaje donde se pasa los días separando la mierda del plástico. Carece de vocación alguna más allá de desparramarse en el sofá cada día cuando llega a casa después del trabajo. Es feo y falto de talento e inteligencia. Un día, un papel revoloteando en el aire llega a parar a él. Se trata de una extraña invitación a algo llamado Gabinete de los Misterios. Cuando acude a la dirección indicada, se topa con un grupo de extraños individuos reunidos por Margarita Tomelloso de Ayala, una magnética mujer que cambiará para siempre las vidas de todos ellos, gente rechazada y arrojada a la desidia como modo de vida. Pronto comprobarán que Margarita posee capacidades más allá de lo terrenal. A través de esas reuniones, Juan José aprenderá grandes lecciones sin dejar de ser fiel a su simpleza y su credulidad. La belleza del asfalto es una oda a la insignificancia, un relato que nos invita a aceptar que no es necesario perseguir grandes sueños u objetivos para alcanzar la paz interior.