"El viejo Eguchi concurre por primera vez a la casa de las bellas durmientes, un auténtico misterio. Su fachada no exhibe letreros, ningún cartel identificador. Allí, amparados en el disimulo y el secreto, los ancianos van a pasar la noche con muchachas jóvenes y vírgenes, dormidas bajo los efectos de un narcótico potente.