¿Cómo pudo formarse, en el extremo sur de la Península Ibérica, aproximadamente sobre el mismo suelo que pisaran sus fundadores fenicios varios miles de años antes, un auténtico emporio comercial, vinculado a las principales ciudades portuarias europeas e hispanoamericanas; capaz de igualarse con las más importantes urbes comerciales del siglo XVIII? ¿Cuáles fueron los mecanismos que se pusieron en marcha para alcanzar tal encumbramiento? Responder a esas preguntas solo es posible a partir de un análisis detallado de todos y cada uno de los elementos que lo hicieron posible. O siquiera, los más importantes que las investigaciones nos dejan entrever. Cada uno de ellos lo vemos actuar en concurrencia, entrelazado a los demás, mezclando el componente humano y el institucional. Y todo ello sin dejar de lado, antes bien teniéndolos también muy presentes, los efectos que se van produciendo en el tiempo como consecuencia. En definitiva, se trata de conocer cómo el concurso de los elementos geoestratégicos, poblacionales, administrativos y, sobre todo, comerciales hicieron posible la eme