En Lindisfarne, la mítica Isla Sagrada, conectada con el continente por una calzada que las mareas hacen desaparecer dos veces al día, habita una comunidad pequeña y cerrada donde todos se conocen. Allí se encuentra el inspector jefe de la policía Ryan, apartado del servicio temporalmente. Cuando aparece el cuerpo sin vida de una joven en las ruinas del antiguo priorato, Ryan se hace cargo del caso, a pesar de las reticencias de sus superiores. La investigación destapará un submundo de drogas, manipulación y un culto pagano que ha sabido esconderse en esa tierra ancestral.