«DOS VECES, Y POR MI CULPA, ESTUVE CERCA DE PERDERLA. LA CONOCÍ EN EL LOUVRE, ANTE LA VENUS DE MILO, UNA MAÑANA DEL OTOÑO DE 1938. AL MISMO TIEMPO QUE ELLA RONDABA LA ESCULTURA, YO LA RONDABA A ELLA». HAY QUE DECIRLO DESDE EL PRIMER MOMENTO: ESTE LI
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