Cuando Eleanora Holiday, más conocida por Billie, o Lady Day para los amigos, murió en un hospital de Nueva York en
1959, dejaba tras de sí una de las carreras más míticas y deslumbrantes de la
historia del jazz. Desde los miserables inicios en Baltimore, los primeros
trabajos como criada, el intento de violación a los diez años, la prostitución,
la discriminación racial, la drogadicción, los múltiples pleitos y estancias en
la cárcel, el engaño por parte de casi todos los hombres que la trataron, su
vida aparece jalonada por una serie de episodios que fraguaron su leyenda. Billie Holiday nos cuenta con
conmovedora sinceridad en estas memorias -escritas en colaboración con su amigo
y pianista William Dufty-, en las que también se revive la más esplendorosa época
del jazz en los clubes de Harlem, la radio y los estudios de grabación, las
giras maratonianas y las jam-sessions al lado de músicos legendarios como,
entre otros, Duke Ellington, Louis
Amstrong, Benny Goodman, Count Basie, Lester Young o Artie Shaw.