Tengo el deseo constante de estar en todas partes, de no perderme ninguna oportunidad. De intentar vivir historias que no me pertenecen y de llorar lugares que están tan lejos que dejan de sentirse reales. Ese miedo a quedarme atrás, a equivocarme con cosas que no me he atrevido ni siquiera a sentir, a pensar que hay algo más por lo que no estoy luchando.