"En los despachos donde se toman las grandes decisiones del país opera un poder tan determinante como invisible. Un círculo selecto, casi inaccesible y de apellidos compuestos, que conoce el Estado mejor que nadie. Un día defienden los intereses públicos; al siguiente, ponen ese mismo conocimiento al servicio de grandes bufetes privados para ganar millones, incluso en contra de la Administración a la que pertenecen.