El cuerpo no se calla, aunque intentemos silenciarlo. Grita desde las tripas, desde la piel, desde el rincón más íntimo donde las palabras parecen no llegar pero la emoción sí. Este poemario es un viaje a ese territorio: el de las emociones desnudas, las heridas que aún palpitan y los pensamientos que, por fin, encuentran salida.Cada verso es un reflejo de lo que duele, de lo que cuesta aceptar, de las contradicciones que habitamos.