"A finales del siglo XIX y en la primera mitad del XX París congregó a artistas e intelectuales, pero cuando se habla de la Belle époque y de la vanguardia posterior en el período de entreguerras apenas hay nombres de mujeres. ¿Existieron? Existieron, y fueron multitud, y su protagonismo no se limitó a crear obras maestras, ni siquiera a inventar salones literarios, dirigir editoriales, revistas o periódicos. En muchas ocasiones fueron también las que financiaron, animaron, sacaron del anonimato, descubrieron, difundieron, amaron y odiaron a los escritores hombres.