Cada mañana Fernando nos despierta acercándonos a nuestro pasado, a nuestros anhelos, nuestros miedos; cada día sus palabras nos estremecen, nos recorren como un escalofrío, nos devuelven la sonrisa y alguna que otra lágrima. Su prosa poética está llena de imágenes que diseccionan el sentimiento, de momentos comunes que todos transitamos. Para Fernando sus palabras sin las fotografías que las inspiraron no valen, sin ellas pierden el sentido y el significado, forman una pareja indisoluble.