León es un joven asturiano que huye,
improvisa y sobrevive como puede en una
Europa sacudida por guerras, miserias y
fronteras hostiles. Escritor frustrado, polizón,
soldado a la fuerza y testigo involuntario de
la violencia, su camino lo lleva desde España
hasta Irlanda y África, siempre empujado por
la necesidad y por una intuición obstinada de
seguir adelante.
En Irlanda encuentra refugio en la fábrica
de los O'Connor, el afecto de Bríd y una
inesperada misión: enseñar voleibol a
un grupo de jóvenes mientras el país se
encamina hacia el alzamiento de Pascua de
1916. Cuando la represión británica se desata
y la prisión sustituye a la esperanza, León
comprende que sobrevivir no basta.
Entre la lealtad, la culpa y la memoria de
los caídos, Que no caiga ni muerto es una
novela de resistencia íntima, donde vivir
también significa no rendirse, aunque todo
esté perdido.