Jill y Ted adoran su casa. Han cuidado con esmero cada rincón. Refleja quiénes son, su estatus y su gusto. Con su imponente escalera de caoba y su cocina de última generación, parece sacada de una revista de decoración. Su casa es su refugio. Así que, cuando se agota la herencia de Ted y una mala inversión pone en peligro la propiedad, cunde el pánico. ¿Cómo pueden proteger su adorado hogar y mantener su envidiable estilo de vida? No tardan en llegar a una conclusión evidente. La muerte de un familiar adinerado, de cuya fortuna esperan heredar millones, podría resolver todos sus problemas. Siempre que no cometan ningún error.