En Tanque de tormentas, Esther Mañoso confirma una voz poética ya madura, segura en su tono y en su mirada.
El agua, materia y metáfora, vertebra un recorrido por la pérdida, la maternidad, la memoria y la raíz, con una sensibilidad que transforma lo íntimo en universal.
Su escritura avanza como una corriente: depura, arrastra, ilumina. Hay en estos poemas una hondura emocional que no teme al temblor, un lirismo contenido que convierte cada imagen en una forma de revelación.
Mañoso escribe desde la experiencia y el asombro, con la sabiduría de quien sabe que toda herida es también una fuente.
Una voz limpia y poderosa que pertenece, sin duda, al mapa más exigente de la poesía española actual.
Ben Clark