La Córdoba que aparece en estas páginas es la de un paseante atento, que recorre sus calles con mirada serena.
Una ciudad donde la historia vive en cada rincón, entre sombras, patios y piedra.
El autor capta esa atmósfera y la traslada a la acuarela, invitando a contemplar.
Córdoba se ofrece así como una experiencia íntima para quien sabe mirar.
Manuel López Camareno