A mediados del siglo XIX, en el remoto y empobrecido Värend sueco, Algot Olsson, hijo de un granjero endeudado hasta las cejas, hereda una receta secreta para elaborar un aguardiente «tan puro que podría sanar almas». Con la ayuda de Anna Stina, una joven brillante, rebelde y de un ingenio poco común, decide poner en marcha una destilería clandestina. Lo que empieza como una ocurrencia para escapar de la pobreza pronto se convierte en una empresa que desafía al poder, a la moral y a la mismísima nobleza local. Pero su éxito no pasa desapercibido. El conde Bielkegren, un aristócrata arruinado, y su inepto hijo, un teniente con más orgullo que cerebro, deciden hacerse con el negocio, convencidos de que el alcohol es la vía más rápida hacia la fortuna. En un país donde la miseria y el absurdo se entrelazan con la fe y la política, el enfrentamiento entre campesinos e hidalgos alcanza proporciones épicas y delirantes. Mientras el rey Óscar I contempla, entre divertido y consternado, cómo el caos se apodera del reino, Algot y Anna Stina demuestran que la astucia puede ser más poderosa