Antes del brunch ya existía el esmorzaret. A diario, entre las nueve y las doce de la mañana, restaurantes de toda la Comunitat Valenciana llenan sus vitrinas de embutidos, guisos, tortillas y frituras, que llegarán a la mesa en forma de bocadillos. Ahí espera un ritual compuesto por un aperitivo a base de encurtidos o aceitunas llamado «gasto», una bebida fresquita y un combinado especial con café el cremaet que acompañarán a los protagonistas. El esmorzaret es un disfrute colectivo en torno a una mesa que representa los valores del pueblo valenciano y una forma de democratizar la gastronomía. La periodista Marta Hortelano nos descubre bocadillos con nombre propio, historia y algunos hasta pedigrí, y más de 40 combinaciones: clásicas, innovadoras o veganas.