Rangetsu, que no quiere ser una molestia para el príncipe Tenyô, decide marcharse del palacio y volver a su tierra natal. Pero, tras la visita de Taihaku, sus sentimientos por el príncipe Tenyô vuelven a aflorar. Al oír de Taihaku la decisión que ha tomado su alteza, Rangetsu resuelve regresar a su lado sin comprometer al príncipe Tenyô.