Estruch fue galardonado con el Premio Nacional de Teatro en 1990. En la vanguardia de su tiempo, tanto la innovación y el riesgo artístico como la reflexión y la sencillez caracterizaron su trayectoria, donde siempre primó la creencia firme en el ser humano. El maestro, haciendo bandera con una frase de uno de sus escritos, mantendrá que el teatro es el arte antes de todas las artes; el núcleo primitivo de donde ellas se elevan divergiendo. Su mensaje, su obra, se nos muestra ahora a través de estos textos como un caleidoscopio documental en distintas claves que refleja su agraciada y cálida palabra.