"Puede que nuestros mapas ya no estén plagados de dragones y monstruos fantásticos, pero nuestra percepción del planeta sigue estando marcada por mitos geográficos. Creer que Europa es el centro del planeta, que los muros fronterizos son la solución a la migración o que Rusia está predestinada a amenazar a sus vecinos son solo algunos de ellos. En este ensayo brillante y ameno, Paul Richardson rebate las interpretaciones más extendidas del determinismo geográfico y demuestra que la forma en que se representa el mundo a menudo no se corresponde con la realidad: que el mapa no es el territorio.