"Hay quien aprende a ponerse una máscara. No lo hacen para engañar, sino para sentirse a salvo en entornos que no siempre entienden su forma de pensar, sentir o relacionarse. Son personas neurodivergentes: con autismo, altas capacidades o TDAH, que desde su infancia han aprendido a adaptarse a un mundo que no siempre está hecho para ellas.